La digitalización ha transformado la forma en que funcionan las clínicas y centros médicos. Historias clínicas electrónicas, agendas online, resultados de pruebas, facturación, comunicaciones con pacientes e integraciones con otros sistemas forman ya parte del día a día de cualquier centro sanitario moderno.

Pero esta transformación también implica una responsabilidad fundamental: proteger toda esa información.

Una clínica no almacena únicamente nombres, teléfonos o direcciones. Gestiona historias clínicas, diagnósticos, tratamientos, resultados de pruebas y otra información especialmente sensible.

Por eso, cuando hablamos de transformación digital sanitaria, la ciberseguridad debe formar parte de la estrategia desde el principio.

¿Por qué los datos sanitarios requieren una protección especial?

Los datos relativos a la salud pertenecen a las denominadas categorías especiales de datos personales. Una historia clínica puede contener información sobre enfermedades, tratamientos, antecedentes, pruebas diagnósticas, medicación o intervenciones realizadas a una persona. A diferencia de una contraseña, que puede modificarse después de una filtración, buena parte de la información médica acompaña al paciente durante toda su vida.

Por este motivo, protegerla no consiste únicamente en impedir que alguien pueda acceder a ella. También debemos garantizar que la información no sea alterada y, algo especialmente importante en sanidad, que continúe estando disponible cuando los profesionales la necesiten.

El ransomware sigue siendo una amenaza real

Uno de los ataques con mayor capacidad para afectar al funcionamiento de una organización es el ransomware. Este tipo de ataque puede bloquear o cifrar sistemas y archivos, impidiendo que la organización pueda acceder a ellos. En cualquier empresa puede suponer una interrupción importante de la actividad. En una clínica, las consecuencias pueden ser todavía mayores.

¿Qué ocurre si durante varias horas no podemos acceder a las agendas?

¿Y si los profesionales no pueden consultar las historias clínicas?

¿O si quedan temporalmente bloqueados documentos, informes o sistemas necesarios para atender a los pacientes?

La ciberseguridad sanitaria no consiste únicamente en proteger información. También significa garantizar la continuidad de la actividad asistencial.

El correo electrónico también puede ser una puerta de entrada

No todos los incidentes comienzan mediante técnicas informáticas extremadamente sofisticadas. En muchas ocasiones, el punto de partida puede ser algo tan sencillo como un correo electrónico. Un mensaje que aparentemente procede de un proveedor, una factura pendiente, una notificación urgente o una solicitud para actualizar una contraseña puede intentar conseguir que un trabajador haga clic en un enlace, descargue un archivo o facilite sus credenciales. Por eso, la tecnología es solo una parte de la protección.

La formación y concienciación de las personas que trabajan en una clínica resulta igualmente importante.

5 medidas básicas de ciberseguridad que cualquier clínica debería revisar

1. Controlar quién puede acceder a cada información

No todos los trabajadores necesitan acceder a todos los datos. Los permisos deben estar relacionados con las funciones que desempeña cada profesional.

2. Utilizar contraseñas seguras y autenticación reforzada

Las credenciales compartidas o las contraseñas débiles aumentan innecesariamente el riesgo. Siempre que sea posible, es recomendable incorporar mecanismos adicionales de autenticación.

3. Disponer de copias de seguridad

Realizar copias es fundamental, pero también lo es comprobar periódicamente que realmente pueden restaurarse en caso de necesidad.

4. Mantener los sistemas actualizados

Sistemas operativos, aplicaciones y dispositivos deben mantenerse actualizados para corregir vulnerabilidades conocidas y reducir riesgos.

5. Saber cómo actuar ante un incidente

La improvisación es una mala estrategia frente a un problema de seguridad.

Una clínica debería disponer de procedimientos claros para saber cómo actuar, a quién avisar y cómo mantener la actividad ante una incidencia.

La seguridad también forma parte de la experiencia del paciente

Cuando pensamos en mejorar la experiencia del paciente solemos hablar de reducir tiempos de espera, facilitar la reserva de citas, digitalizar procesos o mejorar la comunicación. Pero existe otro elemento fundamental: la confianza. El paciente confía a la clínica una de las informaciones más personales que existen: su información sanitaria. Proteger adecuadamente esos datos forma parte de la calidad del servicio que ofrecemos.

Digitalización y seguridad deben avanzar juntas

La transformación digital permite que las clínicas sean más eficientes, reduzcan tareas administrativas y ofrezcan nuevos servicios a sus pacientes. Pero cuanto mayor es el grado de digitalización e interconexión, mayor debe ser también la atención dedicada a la seguridad. La ciberseguridad no debería considerarse un proyecto independiente que se realiza una vez y se da por terminado. Debe formar parte de la estrategia tecnológica del centro y revisarse periódicamente.

El software de gestión también forma parte de la seguridad de una clínica

La elección del software de gestión clínica desempeña un papel importante dentro de esta estrategia. Aspectos como el control de accesos, la gestión de permisos, la trazabilidad de las acciones realizadas, la protección de la información, las copias de seguridad y la disponibilidad del servicio deben formar parte de los criterios utilizados para evaluar una solución tecnológica.

En OMI360 entendemos la digitalización de una clínica como un proceso integral en el que eficiencia, conectividad, accesibilidad y seguridad deben evolucionar conjuntamente. Porque digitalizar una clínica no significa únicamente hacer más cosas online. Significa construir una organización más eficiente, conectada y preparada para proteger uno de sus activos más importantes:

la información de sus pacientes